Reflexión del Tao te ching

Quien sabe no habla. Quién habla no sabe.
Cierra la boca, guarda tus sentidos, atenúa los contrastes, simplifica tus problemas, suaviza tus formas, hazte humilde como el polvo. En eso consiste la misteriosa unión con el Tao.
Quién esta´unido a él no distingue entre próximos y extraños, entre suerte y desdicha, entre honor y humillación.
No se conoce un estado más noble.




